Unas merecidas vacaciones.

Las Vacaciones de Semana Santa son un merecido descanso del que pueden disfrutar plenamente los niños. Es cierto que para algunos padres pueden resultar un poco agobiantes, si tienen dificultades para gestionar ese tiempo libre. También es cierto que muchos padres planifican parte de sus vacaciones esa semana, y así pueden pasarla con ellos. Es importante tener en cuenta que los pequeños también trabajan duro todo el año; y un descanso en plena temporada escolar les aporta un gran beneficio. ¿Ya no nos acordamos de cuándo nosotros éramos niños, y de lo mucho que las disfrutábamos?

Nuestros hijos pasan muchas horas sentados en clase, y otras tantas sentados en casa, estudiando o viendo la televisión. Las mejores vacaciones para los niños, son aquellas en las que pueden estar en contacto con el exterior. Son unos días para intentar no conectarse a ninguna pantalla, al menos no más de lo que sea necesario. Es importante que mientras estén disfrutando de unos días de descanso escolar, aprovechen para conectar con la naturaleza; jugar al aire libre, andar, montar en bicicleta…

Para los mayores también puede ser una oportunidad para pasar horas con ellos, ya que el resto del año todos estamos demasiado ocupados y los momentos de calidad escasean. Estar a su lado durante unos días planificando actividades junto a ellos, es muy beneficioso para ambas partes. A los mayores también nos viene bien pasar horas junto a los niños; porque nos transmiten su vitalidad y buen humor.

Alejarse del ajetreo de la ciudad en vacaciones.

Desconectar del trabajo o del estudio está bien, pero si además lo hacemos en plena naturaleza, lejos del bullicio y el ambiente estresante de las ciudades, mucho mejor. Pasar unas vacaciones con niños, nos ofrece un abanico de posibilidades interesantes. Podemos elegir entre naturaleza, montaña o playa, aunque lo ideal sería un destino que nos ofrezca un pack completo.

Visitar una isla puede ser una gran idea, puesto que aquí encontraremos playa, montaña y principalmente; un contacto de calidad con la naturaleza. Desconectar de la vivienda habitual, el barrio en el que vivimos, las tiendas donde solemos comprar todas las semanas, es una buena terapia para oxigenarse.

Los niños aprecian mucho las escursiones, así que un destino como Formentera puede ser un lugar repleto de excitantes novadades para ellos. Un simple paseo en bicicleta cerca del mar, visitar un mercadillo o tomar un helado tranquilamente, son momentos de calidad, sencillos pero muy apreciados por ellos.

Tiempo libre, tiempo de lectura.

La lectura es un hábito que se aprende, y como todo hábito necesita de cierta disciplina. Con esto no queremos decir que debamos obligar a los niños a leer, porque de esta forma lo que conseguiremos es que aburran la lectura. Los niños descubren fantásticas aventuras en los libros, y son una fuente de inspiración para ellos. Muchos de los juegos que comienzan un día de vacaciones, quizás hayan surgido de algún fantástico libro.

Cuando tenemos más tiempo libre, podemos dividir las horas entre todo tipo de actividades; y en nuestra agenda de vacaciones deberíamos incluir también los libros. Los padres debemos dar ejemplo, así que si queremos que ellos se enganchen a los libros y disfruten leyendo, es importante que nos vean con uno en las manos. Somos un referente para ellos, más que imponer la lectura, es mucho mejor que nos vean leer a nosotros también.

Pasar unas fantásticas vacaciones en familia, junto a la playa y en plena naturaleza, debería figurar en nuestras agendas anuales. Los niños no lo serán eternamente y el tiempo que dejemos de pasar con ellos, no volverá. Si decidís visitar la isla de Formentera esta Semana Santa, con el objetivo de disfrutar de unos días de descanso de calidad, en Can Corda estaremos encantados de atenderos.