Después de un invierno en el que la isla ha vivido instalada, durante la práctica ausencia de turistas, en sus propias y muchas ocupaciones, se acerca la Semana Santa, la primera gran escapada para muchos ciudadanos de la Península que buscan un paraíso en el que refugiarse por unos días.

Este año, la Semana Santa empieza el 14 de Abril -domingo de Ramos- y termina el día 21 -domingo de Pascua-, y Formentera ya está preparada para recibir a los visitantes que van a tener la oportunidad de disfrutar de una isla todavía ajena al bullicio veraniego y que les va a proporcionar, durante el día, unos agradables 22º de temperatura, para, eso sí, refrescar por las noches.

Es la oportunidad de conectar con la Formentera natural y su calma, un territorio en el que la tranquilidad impregna las horas.

De nuevo, Formentera será ese espacio de calma, en la que la vida discurre sin prisas, con la oportunidad de pasear o ir en bicicleta, dos de las mejores maneras de conocer la isla y disfrutarla; rutas verdes que permiten descubrir rincones que, desde un coche, pueden pasar desapercibidos. Es una buena ocasión para acercarse a la higueras, a los campos de cultivo o las paredes de piedra seca de las construcciones rurales.

También es el momento de volver al mar y navegar para, respetuosamente, asombrarse con las praderas de Posidonia que hacen único este rincón del Mediterráneo.

Recorrer en bicicleta la isla: sensación de calma y libertad.

También es posible aprovechar la estancia en la isla para vivir la Semana Santa en su sentido religioso y cultural.

En Sant Francesc, Sant Ferran y el Pilar de la Mola -las tres parroquias de Formentera-, se volverán a vivir el Vía Crucis, representaciones de la pasión de Cristo y las procesiones que, en estas fechas, también recorren otros muchos lugares.

En Sant Francesc todavía se identifican en sus calles los puntos que reproducen las diferentes estaciones del Vía Crucis y, en general, las tres parroquias podrán escenificar los actos religiosos que han preparado a lo largo de todo el año sus cofradías.

Además, volverán a tener lugar las «caramelles de Pascua», canciones populares, de carácter religioso -aunque también las hay profanas-, que se han transmitido oralmente de padres a hijos durante generaciones, y que se interpretan en las iglesias, después de la eucaristía.

Jesús de Nazaret abandona, en procesión, la iglesia de Sant Ferran.

La vida en Formentera es rica y plural: todo el mundo encuentra su lugar en el paraíso.

Una de las virtudes de nuestra pequeña isla es que, en sus 83,24Km2, todo el mundo encuentra su propio lugar, el espacio que más feliz le hace y el mejor modo de ocupar un tiempo que nunca va demasiado deprisa.

Y, cómo siempre, un buen lugar al que retirarse y desde el que disfrutar de todo cuánto ofrece este paraíso, son nuestras casas.

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