LOS PARAISOS HAY QUE CUIDARLOS

Hábitos cívicos: una nueva conciencia de conducta

En algún momento, comprendimos que en el planeta hay paraísos que nos hablan de un estilo de vida distinto al que podemos estar viviendo en nuestro día a día y aprendimos a «fugarnos», de vez en cuando, a esos lugares que, como Formentera, nos ofrecen momentos de conexión con la naturaleza sin apenas fronteras.

Sin embargo, el turismo y su masificación, pero también la conciencia individual de cada persona, ha provocado algunos desastres -no precisamente menores-, en muchos de esos lugares de la Tierra dónde es posible reconocer territorios originalmente «limpios».

Las necesidades de confortabilidad humana han dado pie, sin lugar a dudas, a notables progresos tecnológicos en general. Pero, al mismo tiempo, ha habido una falta de conciencia en determinados usos de esos elementos que hacen más fácil los pequeños momentos de nuestra vida.

Así, si el plástico tanto contribuye a esa confortabilidad, al mismo tiempo se ha convertido en una de las epidemias que enferman el planeta cuando, después de su uso, nos desprendemos de él sin pensar de qué modo será posible, realmente, que «desaparezca». De este modo, «castigamos», severamente, el bienestar de la Tierra y amenazamos su futuro.

CONCIENCIA INDIVIDUAL Y COLECTIVA

De todos modos, sería injusto no reconocer la gradual concienciación que sí existe, especialmente en las últimas dos décadas, a propósito de la necesidad -cada vez más urgente-, de preservar el mundo en el que vivimos y al que tanto se está agrediendo desde hace un siglo.

El nuevo y mortal habitante de los mares

Distintos movimientos ciudadanos se pusieron en marcha hace ya tiempo y los gobiernos empezaron a escuchar la demanda ciudadana -y científica- de atención.

Pero más allá de la dimensión «planetaria» de los movimientos en favor de la Tierra, observar la respuesta en pequeñas comunidades y a través de administraciones locales significa constatar el verdadero alcance de la voluntad de cuidar el llamado planeta azul desde distintos lugares; Formentera no es ajena a esta realidad.

FORMENTERA: SIN PLÁSTICOS

Ya en el año 2009, la isla fue pionera con un proyecto que empezó a sustituir, gradualmente, las bolsas de plástico por bolsas biodegradables. Desde entonces -y ya antes-, la conciencia, en la isla, de la necesidad de cuidarla y preservar su riqueza natural nunca ha dejado de estar presente.

De este modo, Formentera suma las iniciativas ciudadanas a las administrativas, confluyendo en un mismo objetivo: que nuestro paraíso perdure en el tiempo y lo haga en las mejores condiciones.

Formentera, paraíso